Historia del Tai-Chi-Chuan

Según la leyenda, hace unos ochocientos años un monje taoísta que vivía en las montañas de Wu Dang, presenció una pelea entre una serpiente y una grulla. Este singular combate habría inspirado al monje a crear un Arte Marcial cuyos principios fundamentales serían “someter los movimientos vigorosos con los suaves, adaptar el estilo propio al de los demás y derribar un peso de 500 Kg. Con 4 onzas”.

 

Si bien los verdaderos orígenes del Tai Chi se perdieron en el tiempo y aparecieron muchas leyendas sobre su desarrollo, lo que se sabe es que China siempre tuvo una fuerte tradición marcial. Ésta se remonta a la rivalidad feudal del período de los Estados guerreros (402-221 a. de C.). China estaba dividida en ciudades estados, que eran defendidas por bandas de guerreros aristocráticos, algunas de las cuales recibían influencias de las enseñanzas de Confucio (551-479 a. de C.). Participaban en torneos rituales de arquería, que ponían a prueba el autodominio, el aplomo y la elasticidad, capacidades que aún hoy son importantes en el Tai Chi.

 

Bodhidharma, el monje nómada del sigloVI, fundador del Budismo Zen está estrechamente ligado a la historia del Tai Chi. Llegó a China desde el sur de India, y la leyenda afirma que enseñó un sistema de ejercicios basado en el yoga a los monjes del templo Shaolin en Henan. Este sistema contribuyó a fortalecer sus mentes y cuerpos para la meditación, y ha sido el precursor del Tai Chi en su forma actual, ya que el régimen estimulaba la mente y el cuerpo para que trabajaran juntos y fueran así más eficientes. También el boxeo del templo Shaolin se desarrolló a partir del sistema de ejercicios de Bodhidharma.

  Zhang Sang-Fen

 

El sabio taoísta del siglo XIII Chang San-feng también está estrechamente ligado a la mitología del Tai Chi. Según la leyenda, aprendió sus artes marciales en el templo Shaolin de Henan y continuó entrenándose en el famoso retiro taoísta de Wu-tang. Allí, como consecuencia de su encuentro en sueños con un Dios guerrero, desarrolló un enfoque nuevo “suave” e “interno” respecto de las artes marciales, que utilizaba las energías generadas desde el interior, que son fundamentales para la práctica del Tai Chi en la actualidad. Éste recibió la influencia del trabajo de Lao Tzu, el fundador del Taoísmo en el siglo VI, según el cual el secreto de la vida está en vivir de acuerdo con el Tao (Camino) “que no hace nada y sin embargo no deja nada sin hacer”.

La primera referencia de un estilo familiar de Tai Chi data del siglo XVIII, con la familia Ch’hen de la provincia de Henan. Los orígenes del sistema de ejercicios de la familia Ch’en son oscuros; es posible que un boxeador nómada enseñara su método de lucha a la familia Ch’en o que fuera desarrollado por alguien de la familia en el siglo XVII. Resulta imposible saber cómo era este primer Tai Chi. Puede haber consistido en una serie de ejercicios simples, con el acento puesto más en las posiciones individuales fijas que en los movimientos de contacto.

En el siglo XIX, el sistema de ejercicios de la familia Ch’en fue aprendido por Yang Lu-ch’an, un siervo de la familia. No es seguro cómo adquirió Yang el conocimiento del sistema, pero lo que sí está claro es que gran parte del desarrollo reciente del Tai Chi puede atribuírsele, pues fue él quien estableció el estilo Yang, escuela conocida como Da Jia o Gran Estructura, debido a sus amplios y elegantes movimientos, famoso aún hoy. Este transmitió sus conocimientos a su hijo Yang Jien Hou quien lo transmitió a su Hijo Yang Chin Fu, que popularizó el arte enormemente. A lo largo de los años, surgieron otros estilos de Tai Chi, entre ellos el estilo Wu, un estilo Ch’en revisado, un estilo combinado desarrollado por Sun Lu-tang y la versión abreviada de la Forma Yang, desarrollada en la década de 1.940 por el Profesor Cheng Man-ch’ing.

 

El Profesor Cheng Man-ch’ing

 

El Maestro Cheng nació en China en 1.901. Recibió una educación china tradicional, especializándose en pintura, caligrafía y poesía. Era un niño enfermizo y esto lo llevó a interesarse en la salud y la medicina tradicional. En 1.932, cuando era profesor de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Shangai, empezó a entrenarse en Tai Chi con Yang Ch’en fu (1883-1.936), descendiente de Yang Lu-ch’an, para vencer los efectos de la tuberculosis. Estudió con Yang durante seis años, aprendiendo al mismo tiempo medicina china para luego continuar enseñando Tai Chi en academias militares dirigidas por el líder nacionalista Chiang Kai-shek. Hacia 1.946, el Maestro Cheng había simplificado las 108 posiciones de la Forma Yang hasta llevarlas a 37 movimientos, modificando la dinámica y las habilidades involucradas, y había escrito su primer libro de Tai Chi.

Cuando los comunistas tomaron el control de China en 1.949, el Maestro Cheng huyó a Taiwán, donde se estableció como profesor de su nueva forma de Tai Chi, además de pintura, poesía y caligrafía. En 1.964, se trasladó a New York, donde atrajo a alumnos fieles y produjo una cantidad de libros sobre medicina, arte, poesía y Tai Chi. Murió en 1.975.

El Maestro Cheng fue un profesor innovador y perceptivo que entrenó a algunos alumnos sobresalientes e inspiró a una generación de artistas marciales en Taiwán, Estados Unidos y Europa. La esencia de su Tai Chi se resume en las palabras “hundir” y “relajar”. Al relajarse y dejar que el cuerpo caiga en las piernas, a al bajar el centro de gravedad, se mantiene el equilibrio y se encuentran enormes reservas de energía y estabilidad. El Maestro Cheng distinguía entre la fuerza derivada de la contracción muscular (li) y la fuerza interna (ching), que procede de la correcta alineación del cuerpo, la apertura de las articulaciones y los músculos relajados. Este se dirige al punto de menor resistencia con energía hacia adelante (fa ching).

El Tai Chi se considera muchas veces un arte marcial “suave”, pero esto no implica debilidad; significa, por el contrario, ceder y no utilizar fuerza innecesaria para vencer a un adversario.

 

Tai-Chi-Chuan: Vitalidad y Armonía

 

Podemos decir en pocas palabras que el Tai-Chi-Chuan es una secuencia de movimientos donde la mente, el cuerpo y la respiración se unen en perfecta armonía. Su objetivo es el desarrollo integro de la persona en sus tres aspectos de cuerpo, mente y espíritu, y auque, el Tai Chi Chuan o GRAN ULTIMO PUÑO se originó como Arte Marcial, generaciones de Maestros supieron imprimirle valores superiores y convertirlo en un camino de realización personal.

Los beneficios del Tai-Chi-Chuan son numerosos, siendo los más importantes salud, bienestar, paz y sabiduría. Este arte es considerado por los chinos como “Tesoro Nacional” y al igual que el Yoga de la India, le ofrecen a la humanidad como una una joya de inestimable valor.

 

Eduardo Rincón

Presidente de la Asociación Castellano Leonesa de Qigong

Assistant Instructor World Academic Society of Medical Qigong


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